martes, 30 de junio de 2015

Entre la unidad y la fragmentación

Entre la unidad y la fragmentación: la ciudad – provincia en la formación
de Estados latinoamericanos (fragmentos)
Miguel Silva Moyano,
Universidad Pontificia de Medellín
A principios del siglo XIX, con el desmoronamiento de la Monarquía Católica, se desataron una serie de guerras civiles en los territorios hispanoamericanos. Las disputas por  asumir el poder político en un escenario de vacío de poder  y de incertidumbre política, derivados de la contundente derrota de la corona a manos de Napoleón, llevaron al desarrollo de resientes debates sobre la cuestión de la soberanía que se saldaron tanto en escenarios de discusión como en los campos de batalla.
Como lo ha demostrado recientemente el historiador Tomás Pérez Vejo ni hubo naciones propiamente dichas, ni hubo guerras de liberación, ni hubo guerras de independencia. El escenario de las primeras décadas del siglo XIX no es propiamente el de naciones adolescentes que se rebelan antes sus padres y logran la mayoría de edad y se las arreglan como pueden para sobrevivir en un mundo hostil como se ha pretendido entender desde la historiografía tradicional. Siguiendo la argumentación de Pérez Vejo, dichos enfrentamientos bélicos tienen explicación e interpretación a partir de la pregunta sobre la soberanía. ¿Ante la ausencia del rey, quién debe gobernar?  Como es natural ante una pregunta de esa trascendencia, las respuestas desde las ideas políticas no respondieron a un patrón unánime sino que se tradujeron en proyectos políticos con diferentes concepciones del mundo y que en términos generales dependieron de factores como la concepción del territorio sujeto de dicha soberanía, la relación con la metrópoli, la relación con los centros de poder más cercanos, la capacidad coercitiva propia y la capacidad de movilizar efectivamente dicha capacidad, entre otros.
La primera mitad del siglo XIX estuvo caracterizado por la aparición de múltiples confrontaciones entre provincias. En el mismo sentido Tulio Halperin (1990) señala como elementos característicos de las violencias, que siguieron a las independencias, la ruralización
y atomización de la coerción difundiendo las armas por todo el territorio.
La lenta disolución de los Virreinatos a manos de las Juntas Supremas declaradas en las ciudades de los primeros años de la década de 1810, trajo consigo esta serie de disputas.
Algunas provincias, las que había habían adquirido un poco más de relevancia política que las otras en el contexto de la vigencia de la Monarquía Católica, pusieron en marcha proyectos políticos de carácter unitario sobre la base de las fronteras heredadas de la administración borbónica.

En respuesta a dichos procesos unitaristas, aparecieron proyectos políticos que, a partir de la concepción de la soberanía en manos  de las provincias, formaron objetos políticos a partir de alianzas y que luego serían identificados como federalistas. Casi todas las disputas entre las provincias se saldaron con la adopción del federalismo como la ruta para dirimir los conflictos y curiosamente comenzar a construir Estados Unitarios. El modelo federal adoptado en América Latina concibe el establecimiento de un gobierno central cuya potestad básica y casi que única es la de la representación de la unión para la búsqueda de legitimidad internacional. 

Enlaces a las independencias hispanoamericanas


Entrevista a Tomás Pérez Vejo
https://www.youtube.com/watch?v=Ooxulwh5Oy0



Portal educativo edu.ar
http://recursos.educ.ar/independenciaslatinoamericanas/

domingo, 28 de junio de 2015

4º I Revolución en Colombia


Revoluciones Americanas: Caso Colombiano.
El movimiento revolucionario de 1810:
Como resultado del descontento, los criollos empezaron a organizarse en juntas de gobierno en diversas ciudades de la Nueva Granada. Comenzó Cartagena el 14 de junio de 1810, cuando el Cabildo de la ciudad desconoció al gobernador y estableció en su reemplazo una junta de gobierno. Otros cabildos empezaron a hacer lo mismo: el 3 de julio lo hizo el de Cali; el 4 de julio, el de Pamplona; el 11 de julio, el de El Socorro, y el 20 de julio el de Santa Fe de Bogotá. En las Actas que se firmaron en estos momentos se seguía reconociendo como rey a Fernando VII, pero se exigía la independencia de la Junta Central española, y se insistía en una mayor presencia de los criollos en el manejo del gobierno.
De todos estos movimientos, el más conocido es el sucedido en Santa Fe de Bogotá, debido a que aquí se encontraban la sede del gobierno colonial y la residencia del virrey. El 20 de julio de 1810, un grupo de criollos, encabezados por Camilo Torres, Francisco José de Caldas, Joaquín Camacho, José Acevedo y Gómez y José María Carbonell, organizó con anticipación una revuelta contra el gobierno español. Todo se planeó para ese día, por ser un viernes, día de mercado, puesto que la plaza mayor estaba llena de gente del campo y de la ciudad. En esos días se realizaba el recibimiento de Antonio Villavicencio, comisionado de la Junta Central de España, quien venía a dialogar con los criollos. Como parte del plan de la revuelta que estaban organizando, los criollos planearon una recepción a Villavicencio, y necesitaron un florero que pidieron prestado al español José González Llorente. Éste se negó a prestar el florero y ofendió a los americanos.
Este hecho sirvió de pretexto para iniciar la protesta contra los "chapetones", como se les llamaba despectivamente a los españoles. La multitud, que desde las horas de la mañana llenaba la plaza mayor, comenzó a apedrear las casas de los españoles y a dar vivas a los americanos, gritando "cabildo abierto, junta...". El cabildo, era el órgano de gobierno municipal. Se podía reunir de manera extraordinaria, para que las personas del pueblo pudieran elevar sus peticiones. La revuelta del 20 de julio concluyó con la formación de la Junta Suprema de Gobierno y la firma del Acta de la Revolución. En el Acta se continuaba guardando fidelidad a Fernando VII y se reconocía la legalidad de la autoridad del rey. La Junta nombró como presidente al virrey Amar y Borbón y como vicepresidente a un criollo, José Miguel Pey. En ese momento no se reclamaba una independencia total de España. Se declaraba la autonomía de las provincias neogranadinas. Los criollos no aceptaban que la Nueva Granada fuera considerada como una simple colonia; pedían que fuera tenida en cuenta como una provincia más de España, que no necesitaba intermediarios del Rey.
Ahora bien, las dificultades comenzaron por la forma como se inició la emancipación. Como cada provincia había formado su propia Junta de Gobierno, cada una buscaba que la consideraran como un Estado aparte. Además, se trataba de regiones que se habían formado muy aisladas entre sí. Por esto no reconocieron a la Junta Suprema de Santa Fe de Bogotá la autoridad central que pretendió ejercer sobre las demás. 

Así, comenzaron a aparecer divisiones entre los criollos, que no se ponían de acuerdo en la forma de organizar el gobierno. Por eso, cuando la Junta de Santa Fe de Bogotá invitó a todas las provincias a asistir a un Congreso (22 de diciembre de 1810) para organizar el Estado y elaborar una Constitución, sólo asistieron seis provincias de la Nueva Granada. Además, tres provincias continuaban siendo fieles al rey.
En el interior de las provincias también se presentaban fuertes divisiones. Muchas poblaciones querían separarse y constituirse como provincias nuevas. Entre los criollos se fueron formando posiciones distintas sobre la organización del gobierno. Desaparecida la autoridad de España, cada provincia aprobó su propia Constitución. Así comenzó a aparecer el partido federalista, dirigido por Camilo Torres, que se impuso en las provincias. En el otro extremo se encontraba Santa Fe de Bogotá, que ante la imposibilidad de llegar a acuerdos con las provincias, proclamó el Estado de Cundinamarca, bajo la forma de monarquía constitucional, y jurando todavía fidelidad a Fernando VII. Allí se estableció el partido centralista, y se sostenía la idea de que se necesitaba un gobierno fuerte, que se encargara de organizar la nación y la defendiera de los españoles.
Los federalistas lograron crear una Confederación de las Provincias Unidas de Nueva Granada, con participación de cuatro provincias, que se declararon Estados libres, soberanos e independientes. Cundinamarca se opuso, y rápidamente el conflicto dejó de ser político y se convirtió en militar.
Acto seguido, en octubre de 1812 se inició la primera guerra civil, cuando los centralistas y federalistas enfrentaron sus ejércitos para imponer sus ideas. Concluye cuando el Congreso envía un ejército al mando de Simón Bolívar (Caraqueño), el 12 de diciembre de 1814 toman Santa Fe de Bogotá, quedando Cundinamarca dentro de la Confederación.
Debido a las confrontaciones entre los dirigentes de la Independencia, la disputa política de los partidos y la aparición de un regionalismo extremo, el período comprendido entre 1810 y 1815 se conoce con el nombre de la Patria Boba.
Por otro lado, el 18 de agosto de 1815 el general español Pablo Morillo, a la cabeza de un poderoso ejército, inició el sitio de Cartagena. Esta ciudad fue tomada por los españoles el 6 de diciembre, luego de la muerte de buena parte de su población. Se daba así inicio al "régimen del terror". Más tarde, en 1818 los ejércitos españoles se dirigieron a Santa Fe de Bogotá, donde Morillo reorganizó el gobierno colonial español.
Por otro lado, los patriotas prepararon la contraofensiva desde los llanos de Casenare, al mando de Francisco de Paula Santander. Bolívar inició en Granada una avanzada que venció a los realistas en Pantano de Vargas el 25 de julio. Después, consiguió una arrolladora victoria en Boyacá, el 7 de agosto frente a las tropas del realista José María Barreiro.
Antes de la batalla de Boyacá, fueron sentadas las bases para la independencia colombina y, también, su Constitución - Sancionada en 1821 -, durante el Congreso de Angostura, el 15 de febrero de 1819. Pero no sería hasta luego de las victorias en el campo de batalla que el Congreso declarara formalmente instituida la República de Colombia, el 17 de diciembre de 1819.

  
Esta victoria resultó decisiva para los colombianos, debido a que marcó el fin de la resistencia española. Éstas victorias le posibilitaron la ocupación de Bogotá Entonces, el líder revolucionario designó a Santander, que desde la capital de la región, Santa Fe de Bogotá, ejercería el mando de Nueva Granada. Mientras tanto, él se dirigía a continuar con su campaña libertaria en Venezuela.
Este reconocimiento formal del nuevo Estado sería ratificado, en 1821, por un nuevo Congreso, organizado en Cúcuta. Allí se redactó la nueva Constitución. Bolívar fue nombrado presidente de la República y Francisco de Paula Santander vicepresidente de Cundinamarca (actual Colombia). Allí volvieron a aparecer las discusiones sobre centralismo y federalismo, y se concluyó el sostenimiento de un gobierno de tipo central. La Constitución de Cúcuta dividió el territorio en departamentos, provincias y cantones y estableció un gobierno popular y representativo, con el poder dividido en tres ramas: la legislativa, la ejecutiva y la judicial.
La Constitución de Cúcuta fue demasiado centralista y no tuvo en cuenta los deseos de regularse por sí mismas que tenían las provincias. , se escogió a Bogotá como capital. Se adoptó como escudo nacional el de la Nueva Granada y como bandera la de Venezuela. Sin embargo, esta Constitución fue la base para el establecimiento de la República. En ella se aprobaron leyes de mucha importancia como la de la manumisión de los esclavos, la abolición de los resguardos y del tributo indígena, y se suprimieron varios impuestos coloniales. La organización de la nueva República le correspondió a Santander, quien como vicepresidente, asumió funciones presidenciales mientras Bolívar dirigía la guerra en el Perú.






miércoles, 24 de junio de 2015

4ºI Revolución en Chile


Revolución en Chile
Los jóvenes criollos lucharon por obtener la libertad y la autonomía política y económica frente a España. Se podría decir que las causas de la independencia de Chile son bastante similares a las de los demás países latinoamericanos.
En este caso, la lucha por la autonomía política fue un proceso que duró diez años. Durante esta década hubo momentos en que los criollos lograron victorias frente a las tropas realistas y otros, en cambio, en que sufrieron derrotas, como por ejemplo durante la reconquista, en que fueron sobrepasados por la fuerza de los españoles, quienes se negaban a terminar con la larga tradición monárquica en América.
El proceso revolucionario que culmina con la independencia de Chile del Imperio Español se resume en tres etapas: Patria Vieja (1810-1814), La Reconquista (1814-1817), y la Patria Nueva (1817-1823).
Patria Vieja:
El Cabildo santiaguino presionó incesantemente por lograr que el nuevo Gobernador convocase a Cabildo abierto. El Gobernador convocó al pueblo de Santiago, a un Cabildo abierto para el 18 de septiembre de 1810, con el fin de resolver, ante la difícil situación política que afectaba a las colonias, cuál era la forma de gobierno que más convenía al Reino de Chile.
En ese cabildo se discutió la posibilidad de instalar una Junta de Gobierno.
Todos los cuerpos militares, jefes, prelados, religiosos y vecinos juraron fidelidad a la Junta. Esta  constituía un acto de fidelidad a Fernando VII. Se estableció que se convocaría a un Congreso Nacional.
Las obras de la Primera Junta de Gobierno se resume en las siguientes acciones:
-Creación de fuerzas militares para asegurar la defensa del país, en especial del virrey del Perú.
-Establecimiento de relaciones diplomáticas con la junta de Buenos Aires. Además, el envío a de 400 hombres para defensa de ese territorio contra los ejércitos realistas de Abascal.
-Decreto de Libre Comercio (febrero de 1811): que abrió los puertos de Valdivia, Talcahuano, Valparaíso y Coquimbo al comercio con naves amigas, aliadas y neutrales de España. Quedó autorizado el ingreso de cualquier tipo de mercaderías
-Convocatoria al primer Congreso Nacional a objeto de reunir una verdadera representación nacional y promulgar una constitución que impidiese los abusos del poder.

Reconquista (1814 – 1817)
En 1814, Fernando VII recuperó su trono y se encontró con que los gobiernos provisionales de las colonias españolas habían realizado una serie de cambios con los cuales no estaba de acuerdo. Ordenó a sus funcionarios que anularan todos los cambios e intensificó las medidas para recuperar los dominios reales que corrían peligro.
A Chile llegaron tropas desde el Perú, las que lograron una victoria sobre los patriotas en la Batalla de Rancagua (1814) e instauraron una fuerte represión. Esta batalla marca el inicio de la Reconquista.
Los patriotas atravesaron la cordillera de los Andes y con la ayuda de José de San Martín comenzaron a preparar el Ejército Libertador.

Patria Nueva (1817 – 1823)
Las fuerzas patriotas cruzaron los Andes y se enfrentaron a los españoles en Chacabuco, al norte de Santiago, el 12 de febrero de 1817. Luego, tras la huida de los españoles, un cabildo abierto elige como Director Supremo a José de San Martín, quien no acepta y propone a Bernardo O´Higgins, que sí acepta. Estos hechos marcan el fin de la Reconquista y el inicio de la Patria Nueva.
Mientras tanto, los realistas se reorganizaban en el Sur. El 12 de febrero de 1818 se proclama formalmente la Independencia de Chile, en las cercanías de la ciudad de Talca. El documento, firmado entre otros por Miguel Zañartu, Hipólito de Villegas y Bernardo O’Higgins, era un intento por registrar este hecho de trascendental importancia en el logro de la identidad autónoma de Chile con respecto a España.
Pero no todo estaba logrado: el ejército patriota fue sorprendido en Cancha Rayada (Talca): O´Higgins quedó herido y San Martín se replegó hacia Santiago.
Finalmente, en el actual Maipú, el 5 de abril de 1818, las fuerzas patriotas derrotan a Mariano Osorio. Las fuerzas realistas se van hacia el Sur, especialmente a Chiloé, donde años después fueron expulsadas por las tropas al mando de Ramón Freire.

Gobierno de O´Higgins
O’Higgins organizó la expedición libertadora del Perú, para lo cual se contrató a Lord Cochrane, un destacado marino inglés. El objetivo era entorpecer cualquier iniciativa de  invadir  nuevamente Chile,  pero,  además, se  buscaba recuperar el mercado peruano para los agricultores chilenos.
O’Higgins dirigió los proyectos constitucionales de 1818 y 1822, en los cuales se estableció una particular concentración del poder en manos del Director Supremo, cargo homólogo al de Presidente de la República.
Una de las medidas más polémicas fue la abolición de los títulos de  nobleza y  el  intento por terminar con los mayorazgos, para  terminar con  el  excesivo poder que la aristocracia mantenía desde los tiempos de la Colonia.
En 1823 O’Higgins abdicó, presionado por los sectores relacionados con la aristocracia tradicional presentes en  el  Congreso Nacional. Partió al  Perú, donde murió en 1842.


martes, 16 de junio de 2015

4ºI Revolución en México

Revolución en México:
Un grupo de criollos ilustrados, que condenaban la marginación a la cual eran sometidos por los españoles, habían apoyado la formación de una junta  propuesta por Iturrigaray en 1808. Pero los españoles abortaron ese proyecto, y en consecuencia empujaron a ese sector  criollo a buscar una alianza con los sectores campesinos e indígenas para hacerse del gobierno.
Esa alianza se produjo en la región del Bajío, al norte de la ciudad de México. Los criollos consiguieron el apoyo del cura de la ciudad de Dolores, Miguel Hidalgo. Como la conspiración fue descubierta Hidalgo se vio forzado a conducir la revuelta. El 6 de septiembre de 1810 lanzó el llamado “Grito de Dolores”, incitando a indígenas y mestizos a luchar contra los abusos de los funcionarios españoles.
Este levantamiento comenzó reconociendo a Fernando VII como legítimo monarca y a la Virgen de Guadalupe (referente central del cristianismo mexicano) como su guía. Entre sus demandas se encontraban la independencia, la abolición de la esclavitud y la restitución de tierras a las comunidades indígenas. Hidalgo esperaba contar con el apoyo de todos los criollos, pero esto no ocurrió.
Las masas indígenas y mestizas que lo acompañaron saqueaban todas las propiedades, sin distinción entre las de los peninsulares o las de los criollos. Esta situación llevo  que los criollos prefirieran la subordinación a la corona española antes que la revuelta social. Es por ello que se produjo una alianza entre criollos y peninsulares, que llevó adelante la represión del movimiento de Hidalgo, que fue capturado y ejecutado.
José María Morelos, otro líder revolucionario (sacerdote), unificó los grupos que habían sobrevivido a la represión y organizó un nuevo levantamiento. Lideró un ejército mejor organizado que el anterior, y por ello se convirtió en una amenaza para las autoridades españolas. Además, su programa político era más definido que el de Hidalgo. En él se proponía la independencia, pero también un sistema de gobierno parlamentario, reformas sociales, como el reparto de la tierra a los campesinos y la confiscación de las propiedades que pertenecían a los enemigos.
Morelos convocó al Congreso de Chilpancingo, que el 6 de noviembre de 1813 declaró la independencia de México.  
En los meses siguientes el Congreso tuvo que huir constantemente de las fuerzas realistas. Morelos fue capturado y fusilado. Este líder, al igual que Hidalgo, tampoco contó con el apoyo de los criollos.  Después de su ejecución, un pequeño grupo del ejército insurgente, al mando de Vicente Guerrero, continuó en lucha. 
Por otro lado, la sanción de la constitución de Cádiz, proclamada en México en 1813, significó que las autoridades españolas debían compartir el poder político con las élites criollas. Pero para evitarlo el virrey Venegas, seleccionó algunas de las reformas a introducir, ya que estas podían incitar la revuelta. Por ejemplo, se suspendió la liberad de prensa, puesto que había periódicos que denunciaban al gobierno español.
Por estos motivos los criollos deseaban establecer un sistema que rompiera con la dependencia colonial con España y que garantizara la estabilidad social, la protección de sus propiedades y que se les otorgara el primer lugar en los cargos públicos.


El temor a repetir en México la inestabilidad política en otros territorios americanos, que establecieron formas de gobierno republicanas los condujo a defender el régimen monárquico. La vuelta al trono de Fernando VII, en 1814, dejó en suspenso sus objetivos  ante el temor de una invasión metropolitana.
El plan que hizo posible la independencia de México fue diseñado por un oficial criollo del ejército español, Agustín de Iturbide. En febrero de 1821 presentó el Plan de Iguala, que establecía que México se convertía en una monarquía católica independiente, gobernada por la Constitución de Cádiz  hasta tanto los mexicanos promulgaran una propia. El plan ofrecía tres garantías: religión, independencia, y unión de los territorios que componían el antiguo Virreinato de Nueva España. Tales garantías protegidas por el Ejército Trigarante compuesto por los oficiales criollos del ejército realista y los restos del ejército insurgente dirigido por Guerrero.
Si bien en el Plan de Iguala se solicitaba  a Fernando VII el envío de un miembro de la familia real para ser coronado como rey de México, este no aceptó hacerlo, pues eso significaría el reconocimiento de  la independencia mexicana. Debido a ello Iturbide fue elegido por el congreso como emperador, adoptando el título de Agustín I.


Actividad:

 -A partir de la información brindada más la pintura que se observa a continuación, pensar:
¿Qué grupos son los que se organizan, movilizan  y participan de la revolución?


¿Consideran que hay algún otro sector de la población que pudo haber participado de la revolución y no se menciona, ni se observa en las fuentes?


4º I Clase del Miércoles 17/06:


Material  teórico de ayuda para realizar la actividad pedida para el viernes 10/06:
“(…) En los inicios de los procesos revolucionarios en Hispanoamérica, la fundación de periódicos respondía a las necesidades de los nuevos poderes políticos. Desde el primer momento de su existencia, una parte importante de la acción de las juntas de gobierno se centró en la información y la propaganda. Al ser poderes nuevos, su legitimidad era frágil, lo cual hacía necesario justificar política y jurídicamente su existencia: por la situación militar de la península, amenazada de la pérdida total de su independencia; por la inexistencia de un gobierno central legítimo; por la retroversión de la soberanía a los pueblos ante la ausencia del monarca; por el derecho que les asistía como españoles americanos a no estar sometidos a autoridades que ellos mismos no se habían dado.
Los nuevos periódicos apelaban a la opinión pública para legitimar los actos del gobierno. Pero esa apelación no significaba la participación en el debate de todos los sectores sociales; al contrario, las élites se asignaban el rol de formar a la opinión pública, posicionándose como constructoras de los nuevos ciudadanos y guías de las acciones políticas. Así la prensa ocupó un lugar central en la difusión de las ideas vinculadas con la soberanía, la representación o la constitución. Debido a ello fue frecuente que los gobiernos buscaran limitar la libertad de expresión para acallar de esa manera a sus opositores (…)”

Fragmento extraído del libro de Wilfredo G.Carrozza, Marcelo N. Musa y otros,2010,   Saberes clave Historia: la Argentina, América Latina, y Europa entre fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XX. Buenos Aires. Santillana


Presentación Prezi, 4º I

https://prezi.com/ygw2nnehr8ij/revoluluciones-americanas/?utm_campaign=share&utm_medium=copy

domingo, 7 de junio de 2015

Ideas de la Ilustración



Actividad para 4ºI:

-Leer el texto e identificar los conceptos principales de la Ilustración.

“La corriente de pensamiento llamada Ilustración o Iluminismo se desarrolló en el siglo XVIII y abarcó ideas y temas muy diferentes. Sin embargo, existían algunas ideas fundamentales en las cuales sus integrantes coincidían:
-La confianza en la razón humana como instrumento de conocimiento y de acción sobre el mundo real
-La crítica de las creencias y supersticiones tradicionales, incluidas las religiones que,  hasta hacia poco tiempo, habían impuesto con su autoridad lo que era verdad o no lo era.
-El optimismo respecto del hecho de que, a través de  la razón, se podría alcanzar un progreso constante de la humanidad, tanto material como espiritual
-La idea de que los seres humanos nacían iguales en capacidades, y que tenían derechos “naturales”
Si bien todos los hombres naturalmente tenían el don de la razón, no todo el pueblo actuaba de acuerdo con ella, porque se lo había sumido en la ignorancia y estaba lleno de creencias y superticiones.  Por lo tanto, era necesario “ilustrarlo”, es decir, impartirle conocimiento y enseñarle a utilizar la razón (…)
Los pensadores de la ilustración también acordaban en:
(…) -Lograr la igualdad ante la ley de las personas, es decir, abolir las diferencias de nacimiento entre los nobles y el resto de la población;
-dividir el poder del gobierno, creando parlamentos que se ocuparan de hacer las leyes y donde la población se estuviera representada. El rey seguiría existiendo, pero su función de gobierno se reduciría a la del poder ejecutivo (…)”

Fragmento extraído del libro de Amanda Celotto, Paola C. De Luca y otros,2010,   Saberes clave Historia: Las sociedades en América y Europa, entre el siglo XIV y fines del siglo XVIII. Buenos Aires. Santillana

martes, 2 de junio de 2015

Revolución en Haití


Mirá el siguiente video sobre la revolución en Haití:

http://www.encuentro.gov.ar/sitios/encuentro/programas/ver?rec_id=105715

Guía para el video


  • ¿A qué país europeo pertenecía Haití y qué situación económica y social prevalecía?
  • ¿Quienes y cuando se sublevan? ¿Por qué?
  • ¿Quienes apoyan y quienes reprimen el movimiento?
  • ¿Qué relación tenía la sublevación con la Revolución Francesa?
  • ¿Cómo termina el conflicto?