domingo, 28 de junio de 2015

4º I Revolución en Colombia


Revoluciones Americanas: Caso Colombiano.
El movimiento revolucionario de 1810:
Como resultado del descontento, los criollos empezaron a organizarse en juntas de gobierno en diversas ciudades de la Nueva Granada. Comenzó Cartagena el 14 de junio de 1810, cuando el Cabildo de la ciudad desconoció al gobernador y estableció en su reemplazo una junta de gobierno. Otros cabildos empezaron a hacer lo mismo: el 3 de julio lo hizo el de Cali; el 4 de julio, el de Pamplona; el 11 de julio, el de El Socorro, y el 20 de julio el de Santa Fe de Bogotá. En las Actas que se firmaron en estos momentos se seguía reconociendo como rey a Fernando VII, pero se exigía la independencia de la Junta Central española, y se insistía en una mayor presencia de los criollos en el manejo del gobierno.
De todos estos movimientos, el más conocido es el sucedido en Santa Fe de Bogotá, debido a que aquí se encontraban la sede del gobierno colonial y la residencia del virrey. El 20 de julio de 1810, un grupo de criollos, encabezados por Camilo Torres, Francisco José de Caldas, Joaquín Camacho, José Acevedo y Gómez y José María Carbonell, organizó con anticipación una revuelta contra el gobierno español. Todo se planeó para ese día, por ser un viernes, día de mercado, puesto que la plaza mayor estaba llena de gente del campo y de la ciudad. En esos días se realizaba el recibimiento de Antonio Villavicencio, comisionado de la Junta Central de España, quien venía a dialogar con los criollos. Como parte del plan de la revuelta que estaban organizando, los criollos planearon una recepción a Villavicencio, y necesitaron un florero que pidieron prestado al español José González Llorente. Éste se negó a prestar el florero y ofendió a los americanos.
Este hecho sirvió de pretexto para iniciar la protesta contra los "chapetones", como se les llamaba despectivamente a los españoles. La multitud, que desde las horas de la mañana llenaba la plaza mayor, comenzó a apedrear las casas de los españoles y a dar vivas a los americanos, gritando "cabildo abierto, junta...". El cabildo, era el órgano de gobierno municipal. Se podía reunir de manera extraordinaria, para que las personas del pueblo pudieran elevar sus peticiones. La revuelta del 20 de julio concluyó con la formación de la Junta Suprema de Gobierno y la firma del Acta de la Revolución. En el Acta se continuaba guardando fidelidad a Fernando VII y se reconocía la legalidad de la autoridad del rey. La Junta nombró como presidente al virrey Amar y Borbón y como vicepresidente a un criollo, José Miguel Pey. En ese momento no se reclamaba una independencia total de España. Se declaraba la autonomía de las provincias neogranadinas. Los criollos no aceptaban que la Nueva Granada fuera considerada como una simple colonia; pedían que fuera tenida en cuenta como una provincia más de España, que no necesitaba intermediarios del Rey.
Ahora bien, las dificultades comenzaron por la forma como se inició la emancipación. Como cada provincia había formado su propia Junta de Gobierno, cada una buscaba que la consideraran como un Estado aparte. Además, se trataba de regiones que se habían formado muy aisladas entre sí. Por esto no reconocieron a la Junta Suprema de Santa Fe de Bogotá la autoridad central que pretendió ejercer sobre las demás. 

Así, comenzaron a aparecer divisiones entre los criollos, que no se ponían de acuerdo en la forma de organizar el gobierno. Por eso, cuando la Junta de Santa Fe de Bogotá invitó a todas las provincias a asistir a un Congreso (22 de diciembre de 1810) para organizar el Estado y elaborar una Constitución, sólo asistieron seis provincias de la Nueva Granada. Además, tres provincias continuaban siendo fieles al rey.
En el interior de las provincias también se presentaban fuertes divisiones. Muchas poblaciones querían separarse y constituirse como provincias nuevas. Entre los criollos se fueron formando posiciones distintas sobre la organización del gobierno. Desaparecida la autoridad de España, cada provincia aprobó su propia Constitución. Así comenzó a aparecer el partido federalista, dirigido por Camilo Torres, que se impuso en las provincias. En el otro extremo se encontraba Santa Fe de Bogotá, que ante la imposibilidad de llegar a acuerdos con las provincias, proclamó el Estado de Cundinamarca, bajo la forma de monarquía constitucional, y jurando todavía fidelidad a Fernando VII. Allí se estableció el partido centralista, y se sostenía la idea de que se necesitaba un gobierno fuerte, que se encargara de organizar la nación y la defendiera de los españoles.
Los federalistas lograron crear una Confederación de las Provincias Unidas de Nueva Granada, con participación de cuatro provincias, que se declararon Estados libres, soberanos e independientes. Cundinamarca se opuso, y rápidamente el conflicto dejó de ser político y se convirtió en militar.
Acto seguido, en octubre de 1812 se inició la primera guerra civil, cuando los centralistas y federalistas enfrentaron sus ejércitos para imponer sus ideas. Concluye cuando el Congreso envía un ejército al mando de Simón Bolívar (Caraqueño), el 12 de diciembre de 1814 toman Santa Fe de Bogotá, quedando Cundinamarca dentro de la Confederación.
Debido a las confrontaciones entre los dirigentes de la Independencia, la disputa política de los partidos y la aparición de un regionalismo extremo, el período comprendido entre 1810 y 1815 se conoce con el nombre de la Patria Boba.
Por otro lado, el 18 de agosto de 1815 el general español Pablo Morillo, a la cabeza de un poderoso ejército, inició el sitio de Cartagena. Esta ciudad fue tomada por los españoles el 6 de diciembre, luego de la muerte de buena parte de su población. Se daba así inicio al "régimen del terror". Más tarde, en 1818 los ejércitos españoles se dirigieron a Santa Fe de Bogotá, donde Morillo reorganizó el gobierno colonial español.
Por otro lado, los patriotas prepararon la contraofensiva desde los llanos de Casenare, al mando de Francisco de Paula Santander. Bolívar inició en Granada una avanzada que venció a los realistas en Pantano de Vargas el 25 de julio. Después, consiguió una arrolladora victoria en Boyacá, el 7 de agosto frente a las tropas del realista José María Barreiro.
Antes de la batalla de Boyacá, fueron sentadas las bases para la independencia colombina y, también, su Constitución - Sancionada en 1821 -, durante el Congreso de Angostura, el 15 de febrero de 1819. Pero no sería hasta luego de las victorias en el campo de batalla que el Congreso declarara formalmente instituida la República de Colombia, el 17 de diciembre de 1819.

  
Esta victoria resultó decisiva para los colombianos, debido a que marcó el fin de la resistencia española. Éstas victorias le posibilitaron la ocupación de Bogotá Entonces, el líder revolucionario designó a Santander, que desde la capital de la región, Santa Fe de Bogotá, ejercería el mando de Nueva Granada. Mientras tanto, él se dirigía a continuar con su campaña libertaria en Venezuela.
Este reconocimiento formal del nuevo Estado sería ratificado, en 1821, por un nuevo Congreso, organizado en Cúcuta. Allí se redactó la nueva Constitución. Bolívar fue nombrado presidente de la República y Francisco de Paula Santander vicepresidente de Cundinamarca (actual Colombia). Allí volvieron a aparecer las discusiones sobre centralismo y federalismo, y se concluyó el sostenimiento de un gobierno de tipo central. La Constitución de Cúcuta dividió el territorio en departamentos, provincias y cantones y estableció un gobierno popular y representativo, con el poder dividido en tres ramas: la legislativa, la ejecutiva y la judicial.
La Constitución de Cúcuta fue demasiado centralista y no tuvo en cuenta los deseos de regularse por sí mismas que tenían las provincias. , se escogió a Bogotá como capital. Se adoptó como escudo nacional el de la Nueva Granada y como bandera la de Venezuela. Sin embargo, esta Constitución fue la base para el establecimiento de la República. En ella se aprobaron leyes de mucha importancia como la de la manumisión de los esclavos, la abolición de los resguardos y del tributo indígena, y se suprimieron varios impuestos coloniales. La organización de la nueva República le correspondió a Santander, quien como vicepresidente, asumió funciones presidenciales mientras Bolívar dirigía la guerra en el Perú.






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